La TENS que les habla y da apoyo a pacientes cuando despiertan de la ventilación
Fabiola Cortés (45) es una TENS de la UCI del Hospital de Illapel que no sabe de obstáculos a la hora de cumplir con su vocación. Su papel es clave. Incluso fundamental. Ella entrega apoyo a los pacientes cuando despiertan de la ventilación mecánica.
Antes de la pandemia trabajaba en el hospital. Pero un día decidió dejar su labor para cuidar a sus hijos. Así lo hizo, hasta que el coronavirus llegó al país, a la región y a su comuna.
Entonces quiso estar en la trinchera, y desde abril del año pasado que no ha parado. «Decidí volver en un tiempo complejo, es cierto, pero en realidad siempre quería regresar. Me postergaba por mi hijo, y si bien sabía que era harto el riesgo que estaba tomando por el contagio, tomé la determinación y no me arrepiento. Hasta ahora todo bien gracias a Dios», cuenta Fabiola a través del teléfono, en uno de los pocos momentos libres que tiene.

En este periodo se ha desempeñado en médicoquirúrgico infantil, adulto, y actualmente en el servicio de UTI y UCI. Ha vivido todo el proceso que ha tenido el hospital, que antes no contaba con camas críticas y hoy cuenta con una capacidad de hasta ocho camas UCI y 4 camas UTI. «Ha sido bastante enriquecedor y muy agotador, ya que somos un equipo completo. Es una labor bonita, se aprende y además puedes aplicar todo lo que uno sabe, los conocimientos», explica Cortés, que vive y se desvive por la salud de los pacientes.
Todos los días se calza su traje de protección personal blanco, guantes y la mascarilla. Y comienza su labor, que no es fácil.
Porque no sólo la labor del TENS es el control de signos vitales de los pacientes y la administración de medicamentos orales y subcutáneos. En el tema del aseo y confort «es complicado con los pacientes ventilados, porque están intubados, así que debemos estar cooperando para poder movilizarlos y también con la prevención de UPP, escaras, así que siempre debemos estar pendientes de los pacientes y de cada detalle».
«Debemos hablar con el paciente, y lo bonito es que después ellos te dicen que sí escuchaban las voces de uno. Es raro, pues es como que están presentes, pero no lo están…», cuenta.
Para Fabiola es un proceso algo complejo y emocional, visto que trata con las personas hospitalizadas que muchas veces están inconscientes y luego se mejoran, «entonces verlos bien y que luego pasen a otro servicio para después irse a sus casas o residencias, es gratificante y uno se alegra, puesto que en un comienzo los ves muy mal. ¿Sabe? Uno les pregunta si escuchaban o no cuando les hablaba, las cosas que uno les decía y si sentían, porque aunque estén intubados uno tiene que hablarles, comunicarse con ellos…».
Junto a otros compañeros no son sólo son engranajes fundamentales de la atención; sino también actúan como psicólogos, compañeras y compañeros.
La Familia
Cuando decidió volver al hospital sabía que no era una decisión sencilla. Tiene su familia y sabe que su trabajo es riesgoso.
«Ha sido un sacrificio enorme, dado que llegar a la casa y que mi hijo menor me quiera abrazar y darme un beso, y no poder es fuerte. Le digo que primero debo lavarme, cambiarme, y ahí recién besarlo, pero me apoyan. Ellos mismos me incentivaron a que volviera a trabajar al hospital y confiando siempre en lo que uno hace», sintetiza.
Como TENS sabe de miedos y de los dolores que implica perder a un paciente. Pero también de alegrías y los «gracias por todo» que le regalan. «El trabajo es gratificante y en lo emocional afecta, ya que algunas veces te llevas los problemas para la casa y la verdad que es difícil, más cuando han fallecido pacientes y uno los vio luchando, y todo el equipo tratando de dar lo mejor para que todo resultara bien. Eso afecta mucho en lo psicológico, pero cuando las personas salen bien y recuperados, es todo lo contrario: es alegría. Pero debes estar preparado, porque hay situaciones que afectan y es evitable no sufrir por eso. A veces se sufre para callado, en silencio…»











