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23 de Abril de 2021

La TENS que les habla y da apoyo a pacientes cuando despiertan de la ventilación

Fabiola Cortés (45) es una TENS de  la  UCI  del  Hospital  de  Illapel  que no  sabe  de  obstáculos  a  la  hora  de cumplir con su vocación. Su papel es clave. Incluso fundamental. Ella entrega apoyo a los pacientes cuando despiertan de la ventilación mecánica.

Antes de la pandemia trabajaba en  el  hospital.  Pero  un  día  decidió dejar  su  labor  para  cuidar  a  sus  hijos. Así lo hizo, hasta que el  coronavirus  llegó al país,  a  la  región  y a su comuna. 

Entonces  quiso estar  en  la  trinchera, y desde abril del año pasado que no ha parado. «Decidí volver en un tiempo complejo, es cierto,  pero  en  realidad  siempre  quería regresar.  Me  postergaba  por  mi  hijo, y si bien sabía que era harto el riesgo que  estaba  tomando  por  el  contagio, tomé  la  determinación  y  no  me  arrepiento. Hasta ahora todo bien gracias a Dios»,  cuenta  Fabiola a través del teléfono, en uno de los pocos momentos libres que tiene.

En este periodo se ha desempeñado  en  médicoquirúrgico  infantil, adulto, y actualmente en el servicio de UTI y UCI. Ha vivido todo el proceso que  ha  tenido  el  hospital,  que  antes no contaba con camas críticas y hoy cuenta  con  una  capacidad  de  hasta ocho camas UCI y 4 camas UTI. «Ha  sido  bastante  enriquecedor y muy agotador, ya que somos un equipo  completo.  Es  una  labor  bonita, se aprende y además puedes aplicar todo lo que uno sabe, los conocimientos»,  explica Cortés,  que  vive  y  se desvive por la salud de los pacientes.

Todos  los  días se  calza  su  traje de protección  personal blanco,  guantes  y  la mascarilla. Y  comienza su labor, que no es fácil.

Porque no sólo la labor del TENS es el control de signos vitales de los pacientes y la  administración  de  medicamentos orales y subcutáneos. En el tema del aseo y confort  «es  complicado con  los  pacientes  ventilados, porque están intubados, así que debemos  estar  cooperando para poder movilizarlos y también con la prevención de UPP, escaras, así que siempre debemos estar pendientes de los pacientes y de cada detalle».

«Debemos  hablar  con  el  paciente,  y  lo  bonito  es que  después  ellos  te  dicen  que  sí  escuchaban  las voces  de  uno.  Es  raro,  pues  es  como  que  están presentes,  pero  no  lo  están…»,  cuenta.

Para Fabiola es un proceso algo complejo y emocional, visto que trata con las  personas  hospitalizadas que muchas  veces  están  inconscientes  y luego  se  mejoran,  «entonces  verlos bien y que luego pasen a otro servicio para después irse a sus casas o residencias, es gratificante y uno se alegra,  puesto  que  en  un  comienzo  los ves muy mal. ¿Sabe? Uno les pregunta si escuchaban o no cuando les hablaba, las cosas que uno les decía y si sentían, porque aunque estén intubados uno tiene que hablarles, comunicarse  con  ellos…».

Junto  a  otros  compañeros  no son  sólo  son  engranajes  fundamentales de la atención; sino también actúan  como  psicólogos,  compañeras y  compañeros.

La Familia

Cuando decidió volver al hospital sabía que no era una decisión sencilla. Tiene su familia y sabe que su trabajo es riesgoso.

«Ha sido un sacrificio enorme, dado que llegar a la casa y que mi  hijo  menor  me  quiera  abrazar  y  darme  un  beso,  y  no poder  es  fuerte.  Le  digo  que  primero  debo  lavarme,  cambiarme,  y  ahí  recién  besarlo,  pero  me  apoyan.  Ellos  mismos  me incentivaron  a  que  volviera  a  trabajar  al  hospital  y  confiando siempre  en  lo  que  uno  hace»,  sintetiza.

Como TENS sabe de miedos y de los dolores que implica perder a un paciente. Pero también de alegrías y los «gracias por todo» que le regalan. «El trabajo es gratificante y en lo emocional afecta, ya que algunas veces te llevas los problemas para la casa y la verdad que es difícil, más cuando han fallecido pacientes y uno los vio luchando, y todo el equipo tratando de dar lo mejor para que todo resultara bien. Eso afecta mucho en lo psicológico, pero cuando las personas salen bien y recuperados, es todo lo contrario: es alegría. Pero debes estar preparado, porque hay situaciones que afectan y es evitable no sufrir por eso. A veces se sufre para callado, en silencio…»